Primer plano de un billete con la inscripción «U.S. Treasury», imagen que ilustra la renta fija y la deuda pública.

Renta fija: bonos y letras del Tesoro

Qué es de verdad la renta fija y por qué “fija” no significa “segura”.

El nombre engaña. “Renta fija” suena a algo seguro, estable, que te dan fijo y no se mueve. Mucha gente la mete en el mismo cajón que un depósito a plazo: dinero que, pase lo que pase, no puede bajar.

No es así. La renta fija puede perder valor. Y en 2022 lo demostró cayendo casi tanto como la renta variable.

En este artículo te explico qué es la renta fija, qué son los bonos y las letras del Tesoro, y por qué ese malentendido sale caro. Sin tecnicismos y con un ejemplo real que lo aclara de una vez.

La renta fija es, en esencia, prestar tu dinero a cambio de intereses.

Cuando compras renta fija, le prestas dinero a quien la emite —un Estado o una empresa— durante un plazo determinado. A cambio, esa entidad se compromete a pagarte unos intereses y a devolverte tu dinero al vencimiento, es decir, cuando termina el plazo.

Esa es la diferencia clave con la renta variable: con una acción te conviertes en propietario de un trozo de empresa; con la renta fija eres simplemente un prestamista. No mandas ni participas de los beneficios. Solo esperas que te paguen lo acordado.

Por eso se llama “fija”: porque los intereses que vas a cobrar se conocen de antemano. Sabes cuánto te van a pagar y cuándo. Apunta esto, porque aquí está el origen de la confusión que vamos a deshacer.

La forma más habitual y accesible de renta fija en España es la deuda pública: prestarle dinero al Estado.

Cuando el Estado necesita financiarse, emite deuda, y tú puedes comprarla. Según el plazo, recibe nombres distintos:

Tipo de deudaPlazo y para qué sirve
Letras del TesoroCorto plazo: 3, 6, 9 o 12 meses. La puerta de entrada más sencilla.
Bonos del EstadoMedio plazo: normalmente 3 o 5 años.
Obligaciones del EstadoLargo plazo: desde 10 años en adelante.

En el fondo, las tres son lo mismo —le prestas dinero al Estado español— y cambian sobre todo en el plazo. Puedes comprarlas a través del Tesoro Público o de tu banco o bróker.

Además de la deuda pública existe la renta fija privada o corporativa, la que emiten las empresas en vez del Estado. Funciona igual, pero con más riesgo (una empresa puede quebrar con más facilidad que un Estado solvente) y, a cambio, suele pagar algo más. La dejamos para otro artículo.

Aquí está el gran malentendido: “fija” se refiere a que los intereses son conocidos de antemano, no a que el valor de tu inversión no pueda bajar.

Hay que distinguir dos situaciones muy diferentes.

Si compras un bono o una letra y lo mantienes hasta el vencimiento, y quien lo emitió no quiebra, cobras exactamente lo pactado. Ahí sí hay previsibilidad total.

Pero si necesitas vender antes de tiempo —o si inviertes a través de un fondo de renta fija, que compra y vende constantemente— el precio sí fluctúa. Y puede estar por debajo de lo que pagaste.

¿Por qué se mueve el precio? Por una razón sencilla: los tipos de interés.

Imagina que compras un bono que paga un 1% al año. Si meses después los bonos nuevos pasan a pagar un 4%, ¿quién va a querer el tuyo, que renta mucho menos? Nadie, al menos no por lo que pagaste. Para venderlo tendrías que rebajar su precio hasta que resulte tan atractivo como los nuevos. Por eso, cuando suben los tipos de interés, los bonos que ya existían pierden valor; y cuando bajan, lo ganan.

No hace falta más. Quédate con la idea: el precio de la renta fija se mueve, y los tipos de interés son los que tiran de él.

El mejor ejemplo de todo esto es lo que pasó en 2022, cuando la renta fija cayó casi tanto como la bolsa.

Durante años los tipos de interés estuvieron por los suelos, incluso en negativo. Pero en 2022, con la inflación disparada, los bancos centrales empezaron a subirlos con fuerza y muy rápido. Siguiendo la lógica que acabamos de ver, el precio de los bonos que ya existían se desplomó.

Fue el peor año para la renta fija mundial desde que existen registros. El índice global de bonos perdió alrededor de un 16%, algo que no se veía desde 1990 y que superó incluso a la caída de la crisis financiera de 2008. Ese mismo año, la bolsa estadounidense (el S&P 500) cayó alrededor de un 18%. Es decir: la renta fija, el activo “seguro”, cayó casi lo mismo que el “arriesgado”.

Para muchos ahorradores fue un golpe inesperado. Habían metido su dinero en fondos de renta fija convencidos de que no podían perder, y se encontraron con números rojos.

La lección es clara: la renta fija suele ser menos volátil que la bolsa, pero no es inmune a las pérdidas.

La renta fija no es un seguro, pero tampoco una ruleta. Es, por lo general, más tranquila que la bolsa, con sus propios riesgos.

Los principales son tres:

  • Riesgo de tipos de interés: si los tipos suben y necesitas vender antes de tiempo, el precio puede haber bajado. Es lo que vimos en 2022.
  • Riesgo de impago (o de crédito): que quien te debe el dinero no pueda devolvértelo. En la deuda de un Estado solvente es muy bajo; en la de una empresa, depende de su solidez.
  • Inflación: aunque cobres lo pactado, si los precios suben mucho ese dinero valdrá menos en el futuro.

Dicho esto, para un Estado solvente y manteniendo la inversión hasta el vencimiento, la renta fija sigue siendo de lo más predecible que hay. El problema no es el producto: es comprarlo creyendo que es algo que no es.

La renta fija es prestar tu dinero a cambio de intereses conocidos, pero su valor puede subir y bajar por el camino. “Fija” es el interés que cobras, no la garantía de no perder.

Si la mantienes hasta el final y quien emite es solvente, recoges lo pactado. Si vendes antes, te expones al precio del momento. Entenderla así, sin mitos, es el primer paso para decidir si encaja en tu cartera y en qué proporción.

Esto es solo el principio de la sección de Productos de inversión, en los siguientes artículos continuaré explicando las distintas alternativas.

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¿Puedo perder dinero con la renta fija?

Sí. Si vendes antes del vencimiento y los tipos han subido, o si inviertes a través de un fondo de renta fija, el precio puede estar por debajo de lo que pagaste. Si mantienes el bono o la letra hasta el final y el emisor no quiebra, cobras lo pactado.

¿Qué diferencia hay entre una letra y un bono del Tesoro?

Sobre todo el plazo. Las letras del Tesoro son a corto plazo (hasta 12 meses); los bonos del Estado, a medio plazo (3 o 5 años); y las obligaciones, a largo plazo (10 años o más). En el fondo, las tres son préstamos al Estado.

¿Por qué cayó la renta fija en 2022?

Porque los bancos centrales subieron los tipos de interés con rapidez para frenar la inflación. Al aparecer bonos nuevos más rentables, los que ya existían perdieron valor. Fue el peor año para la renta fija mundial desde 1990.

¿La renta fija es más segura que las acciones?

Suele ser menos volátil, sí, pero no está libre de riesgo: puede perder valor por la subida de tipos, por impago del emisor o por la inflación. “Menos arriesgada” no es lo mismo que “sin riesgo”.


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